viernes, 9 de diciembre de 2016

Mi banda sonora de 2016. Lo que más he escuchado. Top Ten



Joder cómo pasa el tiempo. Habría que inventar algo para retardarlo. Fue ayer cuando elegíamos los discos, aún sigo utilizando antiguos términos, que más nos habían gustado en el 2015 y resulta que estamos finiquitando el 2016.

No voy a negar que nos llega mucha música, demasiada, por lo que hay que seleccionar, no se puede escuchar todo. Esta nos llega por un buen puñado de fuentes diferentes, demasiadas, por lo que también hay que seleccionar las de confianza.

En todo lo escuchado, tampoco sabría deciros si lo comercializado este año es mejor o peor que hace un año, dos, diez o cuarenta, máxime cuando quien os habla se ha anclado definitivamente en los ochenta. Por mi parte, simplemente el rock, la música es distinta, aunque tampoco mucho. Es lo que hay, o lo que pienso. Al fin y al cabo los gustos son  personales, veréis muchos “mis”  o “mes” en los comentarios justificativos, al fin y al cabo todo es cuestión de gustos. Lo que a continuación os sugiero, sin orden de prioridad, son los trabajos musicales tanto nacionales como internacionales que por diversas circunstancias, que he intentado someramente explicar, más me han gustado y acompañado a lo largo de este año. Mi banda sonora de 2016.


Kvelertak - Nattesferd 
Kvelertak siempre serán una banda potente, entretenida, con infinitos registros en torno al metal más afilado y combativo. Han crecido y con ello han perdido algo de la brutalidad y frescura que tenían en sus dos anteriores trabajos. Pero no nos equivoquemos, su base sonora no ha cambiado, sigue siendo un cañonazo en el rostro. Han currado y tamizado sus composiciones, haciéndolas más “audibles” y mas “melódicas”, lo que, personalmente, creo que han mejorado su sonido.





Beth Hart -  Fire on the floor
Discazo, discazo, discazo. Basto un simple comentario de una de las más fiables manantiales de los que bebo para ponerme con “Fire on the floor”.

Como la propia autora anunció estamos ante un trabajo “jodidamente bueno”. No ha mentido. Beth Hart, con tan solo cuarenta y pocos tacos, toca y domina todos los palos. Le da igual el rock, que el blues, soul, jazz o flamenco, en el caso de que se pusiera a esto último. Un disco tocado y cantado con sentimiento, que en buena parte llega a emocionarte y ponerte los pelos como escarpias.





The Cult - Hidden City
Desde aquel “Dreamtime” de 1984, que marcaba mi mayoría de edad, los Cult han sido una de mis bandas internacionales de cabecera.  Con “Hidden city” han vuelto a la calidad y variedad sonora que nunca debieron abandonar. Sabemos que ningún trabajo de los ingleses ha sido idéntico, pero con recuperar la sensibilidad, ver portada ;D,  el misticismo característico, la guitarra distorsionada de Duffy y la voz grave de Astbury, su hard rock mágico ha vuelto a manar.




Testament - Brotherhood of the snake
Brutal. Con este calificativo bastaría para justificar el esperado nuevo trabajo de los de Peterson. Cuando terminas con su  escucha, lo único que te apetece es… pincharlo de nuevo. Testament han recuperado su enorme calidad y estilo, también gracias al retorno a los registros vocales de Chuck.




Metallica - Hardwired... To self-destruct 
Los mandé al carajo con lo de napster y con algún que otro detalle. Pero, cómo dejar de escuchar a la mejora banda de heavy/trhash metal de la historia. Ocho años de espera creo han valido la pena. Los californianos no tienen el hambre de sus primero trabajos, pero el paso de los años no han dejado mella en su contundencia y mala leche. Un trabajo que tiene sus altibajos pero de haberlo firmado una banda desconocida la estaríamos elevando a los altares.




Star Mafia Boy – Adicto a la pelea
Oh yeah! Discazo el que se ha marcado mi tocayo. Su profesionalidad, talento, actitud, ganas de currar y de luchar en este circo, así como tener las cosas claras, hacen de “Adictos a la pelea” un trabajo indispensable en el top ten del rock patrio. No le vendría mal más difusión por parte de los grandes medios. Larga vida a SMB.




Zarpa - Dispuestos para atacar
Zarpa, o lo que es lo mismo, Vicente Feijóo, sin hacer ruido se han vuelto a marcar el disco más heavy del panorama nacional. Es de agradecer que un tipo con una trayectoria tan extensa como la suya se supere en cada trabajo. “Dispuestos a atacar” está lleno de rápidos riff, solos, ponte pegada en los platos y bombos, así como de melodías sublimes. Si aún o lo has escuchado, estas tardando en pillártelo.



Judith Mateo - Rock is my life
Si me dicen que alguien ha cogido diez de los temas más laureados del heavy rock de todos los tiempos y los ha adaptado para que brille en ellos un violín, le digo que no sabe lo que hace y lo mando al carajo. Pues eso y más, es lo ha hecho mi paisana con éxito. A parte de darle su toque y sonido personal, Judith les ha inyectado más caña y vigor, si cabe. Dos cualidades que ella pone también en cualquier escenario al que sube. Parece fácil lo que ha hecho pero no lo es. Si pasa por tu ciudad no dudes en contagiarte de su buen rollo. Se nota que el “rock es su vida” y que no debe abandonar nunca esta línea sonora.




Crisix – From blue to black
El thrash metal nacional lleva varios años de enhorabuena. El número de bandas y sobre todo la calidad de sus trabajos nos acercan a lo más florido internacional. Si el año pasado lo alto del podio thrash nacional era para Angelus Apatrida este año es merecido para Crixis.  La calidad, velocidad, técnica y, porque no, divertido thrash de los catalanes tiene con “From blue to black” ese plus internacional que les llevará a la cima. Es algo que no dudo.


   




Nocturnia – Tierra de cobardes  /  Penumbra - Senderos del olvido 
Estaba hecho polvo dudando al mencionar por lo menos una banda de mi querida Toledo, ciudad que me acogió hace más de dos décadas, entre los recientes trabajos de dos jóvenes bandas toledanas: Nocturnia y Penumbra, Penumbra o Nocturnia, como desees. No creáis que es provincialismo. Las he elegido porque verdaderamente creo que han realizados dos trabajos excepcionales.

Total, qué narices, cito a las dos y sanseacabó. Ambas son grandes promesas, Nocturnia con varios trabajos a sus espaldas. Ambas tienen en la oscuridad un denominador común. Ambas tienen influencias encontradas en el power metal. Ambas desprenden energía a raudales.

Pero amigos, cada una tiene personalidad y sonido propio. No dejes de comprobarlo.










viernes, 2 de diciembre de 2016

TOKIO – Triangles (1989- Scóbula Records)






En varias publicaciones del blog he hecho referencia a la importancia que en los ochenta tuvieron  los concursos para bandas de rock. Como ejemplos citar el de Conjuntos de Rock de Barcelona, el Villa de Bilbao y, sobre todo, el Villa de Madrid. Sin ánimo de ser cansino, reiterar que por sus escenarios pasaron cientos de formaciones que tenían la ilusión de llegar a lo más alto del pódium para pillar el premio de grabar unos temas y/o conseguir unas pelas para hacerlo por su cuenta, así como tener la repercusión mediática necesaria que les permitiera entrar en el circuito LP-Directos. Recordar,  a bote pronto y de memoria, que solo ganadores de unos y de otros ha pasado por el barrio, Obús, Tritón, Sangre Azul, Esturión, Alcaudón, Cráneo, Estigia, Rock Dam, Capitán Flynn o Canker.

Los madrileños TOKIO hicieron historia con el doblete ganador en el año 1989 en las categorías de Metal del 1er Villa de Bilbao y en la de Rock Duro del 12ª edición del Villa de Madrid, haciendo hard rock melódico al más puro estilo de sus paisanos de Pinto, ciudad con mucho peso rockero por aquel entonces, Sangre Azul y Zero, o en otro orden, King Kobra, Dokken, Bon Jovi o los mismísimos Van Halen.






Lo que en 1983 había nacido con la pretensión de pasarlo bien y tocar para los colegas, en 1989 se convierte en realidad para cinco chavales de Pinto, José Luis Alonso al bajo, Manuel Sánchez, a la batería, Juan Carlos Martín a la guitarra, Manuel Escudero cantante y Alberto Fernández a los teclados, ya que consiguen grabar diez temas, todos ellos interpretados en inglés, poniéndole a su primer LP el título de “Triangles”.







Temas como los tres que abren la cara A del vinilo, “Love story in Tokio”,  “We want peace” y “Face to face”,  fueron suficientes para que este trabajo, repleto de buenas melodías y alguna que otra balada, tuviera cierto éxito de crítica y público, que también supieron valoraron su buena imagen y puesta en escena. Ello les llevo a telonear a lo más florido del heavy-rock nacional, ser cabeza de cartel en algún que otro concierto e incluso dar tres para los presos de las cárceles madrileñas de Alcalá-Meco, Carabanchel y Yeserías contratados por la Comunidad de Madrid.

Lo que fue rosa se tornó marrón en poco tiempo al no contar con el apoyo necesario por parte de la compañía, lo que provocó que a finales de 1991 la banda cesara su actividad.

Digo cesó porque tras reaparecer en 2014 con el EP “Gen Egoísta”, en este 2016 que se nos va han facturado el CD “Pecados Capitales”, un excelente trabajo cuya escucha os recomiendo y que por sí mismo merece una nueva entrada.

Un grupo TOKIO y su primer disco "Triangles" con muchos detalles para disfrutar sin prisas cualquier tarde de otoño.






viernes, 18 de noviembre de 2016

5º Festival Rock Villa de Madrid 1982 (1983 - Ayuntamiento de Madrid)





Marchando otra del Villa.

Recordemos que a la final de la 4ª edición de Festival Rock Villa de Madrid, celebrada en el año 1981, se presentaron cientos de grupos en su mayoría heavies y hardrockeros. A la final, que se celebró en las Ventas ante 30.000 personas (otras 5.000 se quedaron fuera), llegaron cinco bandas heavies. Los ganadores Obús.

Definitivamente las calles de la capital y del resto del país se llenaron de melenudos con chupas de cuero, de las de verdad no como las que ahora se venden en cualquier tienda de ropa, camisetas con los logos de sus bandas preferidas, vaqueros ajustados, muñequeras y cinturones con tachuelas.

Por ello, algún lumbreras del Ayuntamiento de Madrid, ante la invasión metálica que se preveía para la edición del 82, decidió segregar el concurso en varios estilos “rock”, estableciendo tres premios: jazz-rock, pop-rock y rock duro (hubiera estado “simpático” haberlo denominado “duro-rock”).

Los ganadores en cada una de las tres categorías fueron, Arco Iris, Derribos Arias y Tritón, respectivamente.






Los premios, tanto para los ganadores como para los segundos clasificados en cada una de las categorías (Ensueño, La UVI y Tálamo), fueron en metálico y la grabación de uno/dos temas que se editarían en vinilo.

Lo lógico hubiera sido sacar tres EP con los finalistas de cada una de las categorías, tal como en ediciones posteriores se hizo, pero no. Se optó por incluir todos los temas en un recopilatorio formando un extraño totum revolutum sonoro, que con el paso del tiempo se ha convertido en una pieza de coleccionista debido al escaso número de ejemplarse editados y conservados, así como, más importante, contener los primeros, en algunos casos el único, registros sonoros de las dichas bandas.

El trabajo fue grabado en los madrileños estudios Doublewtronics y editado por Ayuntamiento, siendo la impactante ilustración de una rockera Diosa Cibeles en bolas a pie de calle junto con su guardia pretoriana leonina de Javier Fe y Juan Fernández, que ya de por sí vale tener el disco.






Centrándonos en los temas, Tritón, de la mano de Javier Mira y con José Castañosa “Lili” de cantante (tras terminar la grabación se marchó a Sangre Azul), solo aporta un homenaje a Jimmy Hendrix de título “Un loco maravilloso” un corte muy guitarrero, como no podía ser de otro modo.  Por su parte Tálamo aporta “Solo joven” y  “Stuka”, dos interesantes canciones con varios solos de guitarra ejecutados a buen ritmo. Contaros como curiosidad que “por error de transcripción en la Cara A del disco el tema Nº 1 corresponde a “Solo Joven” de Tálamo, y el tema Nº 2 corresponde a “Un loco maravilloso” de Tritón.”, tal y como se transcribe una nota informativa escrita a máquina que se incorporó dentro de la carpeta.

Los finalistas de la categoría pop-rock, Derribos Arias, capitaneados por el inolvidable y surrealista Poch,  y La Uvi, capitaneados por el punk madrileño por antonomasia “Manolo Uvi”,  lo hubieran sido mejor de la categoría punk-rock, más los segundos, con “Ley y Orden” y “Povo, povo”,  que los primeros con Cinco tiernos minutos, una locura de tema que los Derribos prácticamente improvisaron al no querer  quemar tres canciones que iban a aparecer en exclusiva en el próximo trabajo de la banda.








Respecto a las aportaciones de los finalistas de la categoría jazz-rock, Arco Iris (“La última cita con Mr. Fals”) y Ensueño (“Rumba flamenca”), comentaros que, pese a la originalidad de sus propuestas y que el Villa abría de par en par muchas puertas, no llegaron muy lejos. No quería dejar la oportunidad de recordar a uno de los componentes de Ensueño, el desaparecido pianista y compositor José Luis Torres Corral, apodado familiarmente como “El Charpa” o popularmente como “El Niño” ya que desde muy joven comenzó a tocar por grupos madrileños, entre ellos el Ñu de Molina y Rosendo.

Otro trabajo más que dio uno de los concursos musicales referente del rockerío y de la movida de los madriles de los ochenta. Qué lo disfrutéis.

Sed felices, es una orden.

Esta entrada también se publica en la Comunidad del #FFVinilo.